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Visigodos

¿Qué son los godos y visigodos?, ¿cuándo llegaron los visigodos a España?,¿cuándo y dónde se creó el reino visigodo?, ¿cuál es su religión?. En este resumen te contamos la historia de este pueblo germánico y hasta quiénes fueron los reyes visigodos.

Mapa del Reino de los Visigodos
Mapa del Reino de los Visigodos

¿Quiénes son los visigodos?

Los visigodos fueron un pueblo germánico que penetró en el Imperio Romano. Los visigodos fueron la rama occidental de los pueblos godos. Después de la caída del Imperio Romano occidental tuvieron un papel importante en Europa durante los 250 años que siguieron, principalmente en Hispania, donde establecieron un rico y fructífero reino durante varios siglos.

¿Cuál es el origen de los visigodos?

Los godos, aprovechando la pasividad de los emperadores romanos con respecto a Germania, se establecieron allí tranquilamente, hasta que a principios del siglo III se instalaron a orillas del mar Negro. Durante el siglo III, entre los años 251 y 269, ambos grupos efect incursiones contra el Imperio Romano, hasta que su poder llegó a ser tal que a partir del 270 el emperador Aureliano comenzó a abandonar la región de Dacia, que fue ocupada por los godos donde se asentaron durante más de un siglo en convivencia con los romanos y proporcionando soldados al ejército de Roma como mercenarios.

Sin embargo, no todos fueron buenas noticias, pues en el 376 fueron expulsados de la zona de Crimea por los unos. Para entonces los godos se habían desgajado en dos grupos: visigodos y ostrogodos.

La separación de los godos: Visigodos y Ostrogodos

Hacia el año 370 los godos estaban gobernados por un tal Hermanarico o Ermrich, el primer rey histórico de la dinastía de los Amalos, quien hubo de enfrentarse en el 375 a los hunos, encabezados en aquel momento por Balamir. Hermanarico, que era ya un hombre de avanzada edad, fue gravemente herido y, posteriormente, se quitó la vida ante la inminente derrota.

A hermanarico le sucedió Vitimiro o Winithar, cuyo intento de resistir a los hunos no tuvo éxito, hasta el punto que hasta el propio rey murió. Las élites ostrogodas eligieron un nuevo rey para su pueblo —la dinastía legitima ostrogoda de los Amalos defendía el mantenimiento de la unidad de todos los grupos godos, bajo su dirección— y se sometieron a los hunos.

Pero los visigodos, cuyo número rondaba los 200.000, se reunieron con representantes de Roma en la orilla norte del Danubio y pidieron al Imperio Romano, contra el que habían combatido unos años antes, que les aceptara en sus territorios y se les otorgaran tierras donde asentarse. Una parte de los ostrogodos, a cuyo frente figuraba el rey niño Viderico, de la dinastía legítima de los Amalos, marchó con los visigodos, y uno de sus descendientes enlazó años después con la dinastía ostrogoda ya en tiempos de Teodorico el Grande.

El pueblo visigodo se asienta en el Imperio Romano

Al grupo de los visigodos se le permitió asentarse en las regiones de Tracia y Moesia, en la orilla sur del Danubio y los Balcanes. Muchos de los que se asentaron en Moesia se convertirían en campesinos y serían conocidos como mesogodos. Parece ser que existía un jefe llamado Atanarico, pero fue suplantado por Fritigern o Fritigerno, que era arriano y contó con ayuda del emperador Valente —también arriano—. Sin embargo, los abusos a los que fueron sometidos por los funcionarios imperiales y por jefes militares romanos creó una situación insostenible para el orgullo de los visigodos.

Fritigerno y los nobles visigodos mostraron su desencanto, algo que fue respondido por el general romano Lucipino con un intento de asesinar a Fritigern durante un banquete. Dicho intento fracasó y Lucipino resultó muerto. Ante esta situación, Fritigerno y los visigodos se rebelaron en Marcianópolis el 377 y vencieron al ejército romano en Adrianópolis el 9 de agosto del 378 en cuyo combate murió el emperador Valente. Su sucesor, Teodosio, tras plantar cara durante un tiempo a los visigodos, acordó una paz en el 381, pero a cambio hubo tuvo que ofrecerles la posibilidad de que se asentasen en los territorios del Imperio y un papel más destacado en el ejército.

Fritigerno parece haber gobernado hasta después del 380, y tras su muerte el poder recayó en Badengaudo, perteneciente a la familia de los Baltos. Los visigodos tuvieron una participación destacada en las guerras civiles del 388 y 394 contra Máximo y Eugenio.

A la muerte de Teodosio a inicios del 395 los visigodos estaban gobernados por Alarico I, hijo de Badengaudo. Alarico fue el primer monarca que gobernó sobre la totalidad de los visigodos. Además, con él se restauró plenamente la dinastía de los Baltos. En otro orden de cosas, Alarico atacó Constantinopla y asoló Grecia entre el 395 y 396. El general Estilicón logró expulsarlos de Grecia, pero el emperador, temeroso del poder del general, designó a Alarico gobernador de Iliria, logrando con ello cinco años de paz, del 396 al 401.

El saqueo de Roma

En el 401, los visigodos, comandados por Alarico marcharon contra Italia, aunque fueron derrotados cerca de Pollentia en abril del 402 y, más tarde, en Verona. Probablemente Estilicón —general romano de origen vándalo— negoció con Alarico su ayuda contra otros bárbaros como Radagaiso, incluso es probable que le fuese ofrecida la confirmación como Magister Militum y gobernador de Iliria, con unos límites que entraban en contradicción con las reivindicaciones territoriales de Oriente.

Cierto sector nacionalista romano, tal vez instigado por el gobierno de Constantinopla, acusó a Estilicón de preparar la entrega del Imperio a Alarico y urdió un complot. Estalló una revuelta de tropas que obligó a Estilicón a refugiarse en una iglesia, siendo asesinado el 23 de agosto del 408 en el momento de salir por Olimpo, quién cumplía órdenes del emperador Honorio.

Alarico regresó a Italia y obtuvo nuevas concesiones de Honorio que se había establecido en Rávena, pero una vez se retiraron los visigodos, Honorio incumplió el acuerdo al que había llegado con estos. Los visigodos, reclamando lo que creían que les correspondía, marcharon hacia Roma y apoyaron la proclamación de un usurpador llamado Prisco Atalo, que era de origen jonio y probablemente arriano, el cual concedió a Alarico el título de Magister Militum.

Pero nuevamente, Atalo no cumplió sus promesas y en esta ocasión Alarico decidió ir más allá. Regresó a Roma, depuso al usurpador el 14 de agosto del 410 y el ejército visigodo saqueó la ciudad de Roma durante tres días, tras lo cual la abandonaron llevándose con ellos a Atalo y a Gala Plácida, la hermana de Honorio.

De Roma pasaron al sur devastando Campania, Apulia y Calabria. Alarico murió en el sitio de Cosenza 410 unos meses después del asalto a Roma y le sucedió su cuñado Ataúlfo. Éste pactó con Honorio la salida de Italia a cambio de la concesión del gobierno de las Galias, un territorio que escapaba del control de Roma.

El Reino Visigodo de Tolosa

Tal y como habían acordado , los visigodos abandonaron Italia en el 412 y pusieron rumbo al sur de Galia y el norte de España. La conquista de las Galias no fue fácil y Ataulfo necesitó 3 años para hacerse con el control de la zona. Sin embargo, una mala decisión política y diplomática de Ataulfo hizo que Constancio fuese enviado a la zona para frenar la expansión visigoda por la Galia.

Tras la intervención de Constancia, que derrotó a los visigodos en Narbona, a estos se les permitió conservar la parte sur de la Galia donde establecieron su capital en Tolosa. Además, Ataulfo decidió entrar en la provincia hispana de la Tarraconense en el 415, y un año después firmó una alianza con Roma para que le permitiera ocupar Hispania a cambio de combatir a los suevos, vándalos y alanos que ocupaban la península Ibérica. Sin embargo, Ataulfo apenas pudo combatir a estos pueblos bárbaros, pues poco después fue asesinado en Barcino —donde se había instalado— posiblemente a manos de un esclavo de quien sería su sucesor, Sigerico, o por un amante de su esposa.

Visigodos en España

El asentamiento de los visigodos en España responde a una ficción jurídica, el foedus suscrito con el Imperio Romano en el 418 que suponía la entrega de tierras a los visigodos a cambio de su ayuda para someter a otros pueblos germanos.

Por aquel entonces la población hispano romana debía rondar los 4 millones, mientras que los vándalos llegados del norte de África no superaría los 80.000. Comparados con estos, la población visigoda debió ser muy reducida, asentándose principalmente en Madrid, Toledo, Ávila, Burgos, Segovia, Guadalajara, Soria, Palencia, Valladolid y Cáceres, por tanto en zonas del interior de la península Ibérica.

El Reino Visigodo de Toledo

La cúspide del poder visigodo fue alcanzada durante el reinado de Eurico entre el 466 y el 484, quien completaría la conquista de España, aunque ya empezaría a tener dificultades para mantener el control del sur de la Galia debido a la presión que ejercían los francos.

En 507, Alarico II, tras no llegar a ningún acuerdo con los francos, fue derrotado por estos en Vouillé. Además, el rey franco, Clodoveo I, acabó con la vida de Alarico en un combate singular, y los visigodos perdieron todas sus posesiones al norte de los Pirineos en lo que supuso el fin del Reino Visigodo de Tolosa.

Desde entonces, Toledo fue declarada la nueva capital visigótica, y la historia de los visigodos se convirtió esencialmente en la historia de España.

Pero la ocupación de la península Ibérica por los visigodos había comenzado unos años antes.

El 494 Alarico II comenzó en el envío de tropas a tierras hispanas con las que pretendía llevar a cabo una expansión hacia el sur. Este contingente visigodo tenía como misión asegurar las vías de comunicación entre dos enclaves de gran importancia para el control de la Península Ibérica: Zaragoza y Mérida. Además, Toledo se presumía como un punto estratégico de nexo de unión entre ambas.

El incremento de la presencia militar visigoda en Hispania pudo estar en el origen de la conocida como Rebelión de Burdunelo en el Valle del Ebro, aunque dicha rebelión, sucedida en el 496, fue aplastada con contundencia. Durante el reinado de Alarico II el incremento del número de tropas visigodas en Hispania fue constante, destinadas, sobre todo, a asegurar el control efectivo sobre el territorio o a sofocar las distintas rebeliones. La ausencia de estas tropas, generalmente grupos de aristócratas acompañados de importantes séquitos militares, tendría gran importancia de cara al combate en Vouillé. Ya que mientras el ejército franco contó con gran parte de sus efectivos, el visigodo carecía, de lo que podríamos considerar, lo más granado de su ejército.

Dado que la capital del reino se situó en Toledo, se han encontrado bastantes restos visigodos en Toledo y sus alrededores. Algunos de ellos pueden visitarse hoy en día in situ, como el Museo de los Concilios o Santa María de Melque. Además muchos restos se conservan hoy en día reutilizados en construcciones arquitectónicas posteriores.

La sociedad visigoda en Hispania

Los visigodos debieron suponer entre la sociedad hispanorromana y en la que poco a poco se irían integrando. Su número no ha podido ser precisado con exactitud, aunque los cálculos más fiables hablan de que se instalaron en la península Ibérica entre 100.000 y 200.000 visigodos.

Durante la ocupación visigoda se produjo la reutilización de los materiales de construcción romanos para basílicas, iglesias y construcciones civiles. De igual manera se produjo una lenta ruralización de la sociedad. En varias zonas se abandonaron las grandes ciudades y aparecieron núcleos de población reducidos en torno a villas romanas.

En cuanto al derecho, en el 654 el rey Recesvinto promulgó el Liber Iudiciorum, en el que se recogía el derecho romano junto a las prácticas que se habían ido imponiendo en la península en torno al derecho de propiedad.

Construcciones de los visigodos en Hispania

Se conservan pocos ejemplos de monumentos visigodos de antes de la conversión de Recaredo al catolicismo, momento en el que tuvo lugar una homogeneización de los estilos artísticos. El ejemplo más significativo de la arquitectura visigótica en Recópolis, ciudad fundada por Leovigildo en la actual Zorita de los Canes.

Además, otras construcciones visigodas aisladas destacadas son:

  • San Juan de Baños
  • San Pedro de la nave
  • Santa Comba de la Nave
  • Quintanilla de las Viñas

Lengua de los visigodos

Te has pregustado una vez por la lengua que hablaban los visigodos. Pues bien, en su origen los visigodos, al igual que los ostrogodos, hablaban una lengua germánica ya extinguida. Dicho idioma recibía el nombre de gótico. Se trata de la lengua germánica más antigua conocida y cuyo texto más antiguo conocido es la Biblia del obispo Ulfilas.

Posteriormente adoptaron la lengua hablada por los romanos, el latín. De tal forma que su asentamiento en Hispania no supuso ningún problema lingüístico, pues la población local hispanorromana hablaba el mismo idioma.

Economía visigoda

La economía del reino Visigodo de Toledo era esencialmente rural, al igual que en épocas anteriores en la península Ibérica. La mayoría de la población vivía de la ganadería y la agricultura, donde predominaban las grandes propiedades agrícolas denominadas villae, trabajadas por colonos y en las que se cultivaban principalmente productos de secano.

El comercio era prácticamente inexistente, y los únicos productos que se movían eran bienes de lujo que se importaban a través del Mediterráneo.

Arte Visigodo

El arte visigodo puede considerarse como un conglomerado de estilos de la Europa occidental.

Arquitectura visigoda

En relación a la arquitectura, tras la conversión al catolicismo de Recadero continuaron las construcciones de iglesias de estilo paleocristiano en las que se apreciaba una clara influencia norteafricana.  Las plantas de las iglesias eran de cruz griega o basilicales, con los muros levantados con sillería regular. La principal característica de los templos será la inclusión de ábsides contrapuestos en los extremos del eje longitudinal, aunque a partir del siglo VI también se apreciará una influencia de las iglesias bizantinas en la península Ibérica.

Las iglesias, estaban decoradas con columnas —en ocasiones reaprovechadas de construcciones romanas—, pilastras, piezas talladas o capiteles corintios que sufren una tosca evolución con respecto al capitel clásico. Los arcos son de herradura y de origen romano y con un peralte bajo.

En general, la arquitectura visigoda huye de los espacios amplios y abiertos. Si entrásemos en una iglesia visigoda nos encontraríamos los siguientes espacios:

  • Naves: en las que se situaban los fieles.
  • Transepto: Se colocaban las personas de la jerarquía eclesiástica.
  • Altar: En él se situaba el celebrante.

Estos tres espacios se encontraban separados por cancelas, algo similar a lo que sucedía en la arquitectura visigoda.

Orfebrería de los visigodos

Si hay algún campo artístico en el que los visigodos son conocidos ese es en el de la orfebrería, utilizando refinados procesos técnicos que ya tenían muy desarrollados incluso antes de asentarse en Hispania. Los trabajos se realizaron principalmente a una escala pequeña, pues las piezas se utilizaban para uso personal, de ahí que sobre todo se hayan encontrados en cementerios formando parte del ajuar del difunto.

Las primeras manifestaciones de estos trabajos son adornos encontrados en ajuares a partir del siglo VI, donde destacan las fíbulas aquiliformes. Pero la mejor muestra del arte de la orfebrería visigoda la encontramos en los tesoros de Guarrazar y Torredonjimeno, ambos datados en el siglo VII.

Escultura

La técnica más utilizada en la escultura visigoda es el relieve. Un trabajo denominado caligráfico debido a que recuerda a los trabajos realizados en metal. Las imágenes destacan por su tosquedad y en ellas predominan los temas vegetales muy esquematizados.

Necrópolis visigodas

A partir del siglo VI aparecieron grandes cementerios visigodos en los valles del Tajo y el Duero. Estos se caracterizaban por estar separados de donde se enterraba la población hispano-romana. Las que las tumbas se encontraban alineadas y consistían en inhumaciones de simples fosas señalizadas con un pequeño montículo de tierra. Todas contenían un ajuar que dependía de la importancia del difunto, aunque los objetos mayoritarios son: collares, anillos, pendientes, fíbulas y broches de cinturones.

La religión de los visigodos

En el año 332 romanos y godos firmaron un tratado que estuvo vigente durante más de 3 décadas. Fruto de ese acuerdo el caudillo godo Ulfilas tradujo la Biblia al gótico y promovió la conversión al arrianismo un movimiento que no aceptaba la Santísima Trinidad, pues proponía que el Hijo, no tenía la misma condición que el Padre y que acababa de ser condenado como herejía en el Primer Concilio de Nicea del año 325.

Al llegar a la península Ibérica, los visigodos se mantuvieron fieles al arrianismo que se había extendido por el Imperio Romano a lo largo del siglo IV, sin que se diesen enfrentamientos significativos con los denominados cristianos «trinitarios» mayoría entre la población local, aunque sí debió crearse un clima de hostilidad y tensión.

En el III Concilio de Toledo, celebrado en el 589, se solventa la división provocada por el arrianismo cuando Recaredo, que se había convertido en católico un par de años antes, decidió que esta debía ser la religión oficial del reino. Este proceso llevaba implícito a una unificación de la sociedad, lo que acarreó la plena integración entre las comunidades godas e hispanorromanas; el ascenso de la sociedad tímidamente feudal católica a las estructuras de poder visigodas; y, la aparición de figuras fundamentales de la nueva cultura como Isidoro de Sevilla, cuyas Etimologías son consideradas por algunos como la primera gran obra de la Edad Media.

Por otro lado, la Iglesia ganó una gran influencia social, legitimó a los reyes visigodos y el obispado de Toledo se convirtió en el más importante de todos los peninsulares.

La relación con los judíos siempre fue tensa. Aunque al inicio del periodo visigodo los problemas eran menores, la unificación con los arrianos llevaría a una mayor discriminación contra la amenaza judía, por lo que muchos de ellos se convirtieron falsamente. Los reyes Sisebuto y Égica confiscaron sus propiedades acusándoles de conspirar contra la corona. Además, se prohibieron los matrimonios mixtos, aun en caso de judíos conversos, se prohibió a los judíos tener esclavos cristianos y se les obligó a pagar por múltiples cuestiones sin causa justificada.

Lista de los reyes visigodos en España

Seguro que habrás oído en alguna ocasión que antes obligaban en la escuela a aprenderse los nombres de los reyes visigodos, sobre todo si eres español. Pues bien, para que no quedes mal delante de tus padres, tíos, abuelos y tu también puedas presumir de saberte los nombres de los reyes godos hispanos, aquí te dejamos una lista de los monarcas ordenados por orden cronológico por si te la quieres aprender.

  • Agila I
  • Atanagilgo
  • Liuva I
  • Leovigildo
  • Recaredo I
  • Liuva II
  • Witerico
  • Gundemaro
  • Sisebuto
  • Recaredo II
  • Suintila
  • Sisenando
  • Chintila
  • Tulga
  • Chindasvinto
  • Recesvinto
  • Wamba
  • Ervigio
  • Égica
  • Witiza
  • Rodrigo

Curiosidades visigodas

Fruto de su presencia en Hispania, y como anécdota curiosa, hoy en día persisten apellidos y nombres godos en España. Quizá el más conocido es Rodrigo, nombre del rey derrotado en la batalla de Guadalete y relativamente común hoy en día. En su idioma se escribiría Roderico, que recuerda más a Rodríguez, uno de los apellidos más comunes en España en la actualidad.

Fuentes y referencias:

Además de los visigodos también tenemos: