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El Sitio de París

El sitio de París, o mejor dicho, los sitios de París fueron una serie de asedios llevados a cabo por los normandos o vikingos en el siglo IX a la actual capital de Francia. Aquí te contamos lo que necesitas saber sobre estas expediciones que asolaron al Imperio Carolingio.

Sitio de París (885-886)

La debilidad del imperio

A la muerte de Carlomagno varios pueblos intentaron aprovecharse de la debilidad del imperio para obtener suculentos botines y expandir el territorio bajo su control. Uno de estos pueblos fueron los vikingos o normandos.

A finales del siglo VIII la ambición de los vikingos se dejaba notar en las costas del norte de Europa, sobre todo en la actual Francia. En el 793 una flota normanda que las fuentes mencionan como «hombres del norte» saqueó el monasterio de Lindisfarne, situado en una isla al nordeste de Inglaterra.

En el 799 realizaron una primera incursión en territorio franco que no tuvo grandes repercusiones, pero con el tiempo este tipo de empresas se fueron haciendo relativamente comunes, a menudo con el beneplácito de algunos señores feudales locales.

El primer Sitio de París (845)

Sin duda, las peores consecuencias de los ataques vikingos los sufriría la ciudad de París, ciudad a la que los vikingos, expertos navegantes, no les costaría especialmente llegar a través del río Sena. La primera incursión conocida en la ciudad se produjo en el año 845, cuando una importante flota comandada por Ragnar Lodbrok consiguió que Carlos el Calvo les ofreciese 7000 libras de plata por levantar el asedio al que habían sometido a París.

Este hecho fue visto por los contemporáneos como una derrota sin paliativos de Carlos el Calvo. Los vikingos, a pesar de encontrarse lejos de su territorio llevaron a cabo una estrategia más acertada. Ante la orden de Carlos el Calvo de repartir sus soldados entre las dos márgenes del Sena para rodear a los vikingos, Ragnar Lodbrok optó por atacar la orilla menos protegida del Sena.


Los vikingos derrotaron a las tropas de Carlos y este tuvo que refugiarse en la abadía de Saint Dennis y ofrecer la recompensa de 7000 libras de plata para que la flota de Ragnar Lodbrok se marchase.

De esta forma se consiguió rechazar el primer ataque vikingo a París, que por aquel entonces se encontraba limitada a la isla de la Cité. Pero, lógicamente, la debilidad mostrada por los francos, dejaba abierta la puerta a nuevas incursiones vikingas.

Los Ataques Vikingos a París a mediados del IX

Animados por el éxito, los normandos empezaron a levantar bases fluviales a orillas del Sena desde las que atacar a las poblaciones ribereñas. Además, esperaban a que se realizase algún tipo de celebración religiosa para atacar en ese momento y que el botín fuese mayor. Incluso contribuyeron a crear inestabilidad en el Imperio carolingio apoyando a uno u otro candidato al trono según sus intereses.

En la década de los 50 y 60 del siglo IX París volvió a ser objeto del ataque de los vikingos, pero el ataque definitivo se produciría tras la muerte de Luis III. Con la muerte del monarca y la debilidad a la que se vio sometido el reino, los vikingos saquearon Ruán y comenzaron a planificar el asedio definitivo a París.

El sitio de París de 885-886

El ataque definitivo se produjo a finales del año 885, cuando una flota normanda de 700 naves comandada por Sigfrido se adentró por el Sena hasta llegar a París. La ciudad había sido defendida en otras ocasiones por el abad Hugo, pero por aquel entonces el religioso se encontraba enfermo, por lo que la defensa de París recayó en manos del obispo Gozlin y del conde Eudes.

Consecuencia de la Invasión Vikinga

Al final Carlos el Gordo, emperador en aquellos momentos, se vio obligado a firmar un acuerdo de paz con los vikingos, mediante el cual estos recibirían un tributo y se les permitía continuar hasta Borgoña, territorio que se negaba a reconocer la autoridad de Carlos.

El asedio de Paris de 885 y 886 permitió a Eudes obtener un importante reconocimiento que le permitió ser nombrado rey de los francos del oeste en detrimento de Carlos el Gordo, a quien se depuso en el 887.

Fuentes y referencias:

Además del sitio de París también tenemos: