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Ostrogodos

¿Quiénes fueron los ostrogodos? aquí te contamos su relación con los visigodos, la historia, reyes y cultura de este pueblo germano de la Edad Media europea.

¿Dónde se ubican los ostrogodos y lombardos?
Mapa de las migraciones de los godos en los siglos V y VI

¿Quiénes fueron los ostrogodos?

Los ostrogodos fueron un pueblo germánico que en origen se encontraban formando parte del pueblo de los godos. Hacia el 370, a partir de las invasiones de los hunos, los godos se dividieron en dos ramas separadas. Por un lado los ostrogodos, quienes formaron un gran reino al este del río Dniéster, en las tierras alrededor del mar Negro —parte de las actuales Ucrania y Bielorrusia—. Por otro, los visigodos, quienes se asentaron en occidente, dominando un territorio que se extendía desde el Dniéster hasta el Danubio.

Los ostrogodos estuvieron sometidos a los hunos desde 375 hasta la muerte de Atila, ocurrida en 453, cuando recobraron su independencia y se establecieron como un pueblo federado de Roma. Posteriormente se les unieron otros godos que habían huido de sus tierras a la llegada de los hunos.

En el 474 fue elegido rey Teodorico, el más conocido de los monarcas ostrogodos. Hubo varios períodos de guerras y treguas entre él y el emperador bizantino Zenón. En 488 Teodorico invadió Italia y en 493 derrotó y dio muerte en Adda a Odoacro, rey de los hérulos.

Tras su muerte en el 526, la situación se volvió tan violenta que en el 535 el emperador bizantino Justiniano I envió a su general Belisario en contra de los ejércitos ostrogodos en Italia. La superioridad del ejército bizantino fue la clave para el exterminio y el aplastamiento de la resistencia ostrogoda.

Este pueblo fue finalmente asimilado en forma gradual por otras tribus germánicas, tales como los vándalos y los francos.

¿Qué significa ostrogodo?

El significado de la palabra ostrogodo está sujeto a controversias. Los godos formaron una tribu unida hasta el siglo III, momento en el que se escindieron en dos ramas: los ostrogodos y los visigodos.

Un historiador de origen gótico, Jordanes, propuso una explicación de tipo geográfico a esta terminología de la división. Éste, autor de Historia de los Godos, es hoy en día una de las pocas fuentes disponibles de la prehistoria de su pueblo, en la medida que resumió un texto más extenso de Casiodoro. El texto de Casiodoro se perdió.

Según Jordanes, la terminología se refiere a la región donde habitaban los godos, ya que los visigodos eran los godos del «país del oeste» y los ostrogodos eran los “godos del este”. Sin embargo, en el caso de éstos, Jordanes incluye otra posibilidad, esta vez de tipo etimológico. El nombre ostrogodos podría provenir igualmente del nombre de su primer rey: Ostrogotha.

Ahora bien, se conoce la existencia anterior de otros nombres para designar una división geográfica de los godos: los tervingi, es decir, la «gente del bosque», y los greutingi, la «gente del arenal».

Y además, la explicación geográfica del origen de los nombres ostrogodo y visigodo proporcionada por Jordanes ha sido cuestionada y se ha buscado una explicación de tipo etimológico que además explicara una diferencia anterior al siglo III. En este caso, ostrogodos significaría “godos brillantes” (de la raíz germánica ostr–) y visigodos, «godos sabios» (de la raíz wise–).

El debate no está zanjado, a falta de pruebas concluyentes. La elección de los historiadores entre una u otra hipotésis depende de la confianza que otorgan al testimonio de Jordanes.

Historia de los ostrogodos

Orígenes

Su historia escrita se inicia con la independencia del Imperio Huno, luego de la muerte de Atila. Aliándose con sus antiguos vasallos y rivales, los gépidos, los ostrogodos – dirigidos por Teodomiro – logran vencer a las fuerzas hunas comandadas por los hijos de Atila en la batalla de Nedao en 454.

Los ostrogodos inician su relación con el Imperio y se instalan en Panonia.

Durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo V, los ostrogodos cumplirán en el sudeste de Europa el papel que jugaron los visigodos un siglo antes. Su relación con el Imperio de Occidente estuvo marcada por acercamientos y alejamientos que llegaron hasta algunas hostilidades. Todo esto duró hasta que, como antes los visigodos, se mudaron de Oriente a Occidente.

El reino ostrogodo de Teodorico el Grande

El más grande de todos los soberanos ostrogodos fue Teodorico el Grande, que nació hacia el año 455, poco después de la batalla de Nedao. Su infancia transcurre como «huésped» forzado en Constantinopla, recibiendo allí una educación muy completa.

Participa en varios conflictos, intrigas y guerras en el Imperio bizantino, teniendo como rival a un pariente lejano, hijo de Triarius, conocido como Teodorico el tuerto. Teodorico el tuerto fue el jefe (no el rey) de la rama de ostrogodos que se habían instalado en los territorios del Imperio unos años antes.

Teodorico el Grande fue tanto amigo como enemigo del Imperio, según las circunstancias. Obtuvo varios títulos romanos como el de patricio y el de cónsul; pero por encima de todo seguía siendo el rey del pueblo ostrogodo.

En 488 conquista la península de Italia por orden del Emperador de Oriente Zenón I, de manera de sacárselo de las cercanías de Constantinopla donde sus tropas ya habían mostrado su fuerza. En la península, gobernaba Odoacro, quien antes había destronado al último Emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo en 476.

Los ostrogodos en Italia

En 493, Teodorico conquistó Ravena, donde Teodorico en persona mató a Odoacro. El poderío de los ostrogodos estaba en ese momento en su cima en Italia, Sicilia, Dalmacia y en las tierras al norte de Italia. Al momento de esta reconquista, los ostrogodos y los visigodos comenzaron a colaborar y esa colaboración se estrechó con el tiempo haciendo de ostrogodos y visigodos una sola nación.

El poder de Teodorico se extendió sobre gran parte de Galia e Hispania al convertirse en regente del reino visigodo de Tolosa (Toulouse).

Con la muerte del rey visigodo Alarico II, yerno de Teodorico, en la batalla de Vouillé contra los francos de Clodoveo, el rey ostrogodo asume la tutoría de su nieto Amalarico y se reserva el dominio sobre la totalidad de Hispania y sobre una parte de Galia. Tolosa pasa a manos de los francos, pero los godos dominan Narbona y la Septimania: esta región fue la última parte de la Galia en donde todavía los godos dominaron y durante muchos años ella fue conocida como Gotia. (El nombre de la vecina Cataluña deriva de “godalania”, tierra de godos y alanos.)

Durante la vida de Teodorico, los pueblos godo y visigodo se mantuvieron unidos. También estableció en esa época una especie de protectorado con respecto a los pueblos germánicos de occidente, exceptuando los francos.

Organización del Reino Ostrogodo

El dominio de los ostrogodos era por aquel entonces tan grande y mucho más espléndido de lo que lo fue en tiempos de Hermanarico, pero fue sobre todo de un carácter completamente diferente.

Las dos naciones, que se diferenciaban en sus costumbres, lengua y religión, habitaban una al lado de la otra en Italia. Cada una era dirigida por un soberano único pero bajo el régimen de personería de las leyes.

Es sobre todo esta imagen del reinado de Teodorico la que surge a partir de ordenanzas elaboradas en su nombre y en el de sus sucesores; en síntesis, los godos permanecieron concentrados en el norte de Italia. En el sur, apenas si establecieron guarniciones.

Según la concepción de Teodorico, los godos eran los protectores armados de los apacibles romanos; el rey godo cargaba con la difícil tarea de gobernar, mientras que el cónsul romano recibía los honores por ello. Asimismo, todas las formas de la administración romana subsistieron bajo el reinado de Teodorico. La política y la cultura romanas tuvieron también una gran influencia sobre los Godos. Es allí donde la doble cultura del rey bárbaro desempeña un papel fundamental.

Es de recalcar que la soberanía sobre otras naciones, distintas pero establecidas sobre el mismo suelo, era necesariamente una concepción romana del poder, que dejaba sus obligaciones pesando gravosamente sobre la libertad de las tropas germánicas. Pero tal sistema tenía necesidad de un poder fuerte, ejercido por una personalidad como la de Teodorico. A su muerte, el edificio se desmoronó.

En 526, ostrogodos y visigodos se escindieron una vez más. Algunos ejemplos en los cuales todavía se ve que proceden de acuerdo se refieren a asuntos espaciados y sin importancia real. Amalarico heredó el reino visigodo en España y en Septimania. Se agregó la Provenza al dominio del nuevo rey ostrogodo, Atalarico, nieto de Teodorico por parte de su madre Amalasunda.

Ninguno de los dos soberanos pudo liquidar los conflictos que sobrevinieron en el seno de las élites godas. Teodato, primo de Amalasunda y sobrino de Teodorico por parte de la hermana de este último, le sucedió luego de haberlos asesinado cruelmente. No obstante, esta usurpación desencadenaría mayores matanzas aún. Tres reyes godos se sucedieron en el trono en el espacio de cinco años.

Fin del Reino Ostrogodo

La debilidad de la posición de los ostrogodos en Italia se mostró entonces con toda evidencia. El emperador bizantino Justiniano siempre se había esforzado, en la medida de lo posible, por restaurar el poder imperial sobre la totalidad de la extensión del Mediterráneo y no dejó escapar esta ocasión para actuar.

En 535, encargó a su mejor general, amigo y amante, Belisario, atacar a los ostrogodos. Éste invadió Sicilia rápidamente y desembarcó en Italia, donde tomó Nápoles y luego Roma en 536. Después marchó hacia el norte y conquistó Mediolanum (Milán) y Ravena, la capital de los ostrogodos, en 540.

Es entonces cuando Justiniano ofreció a los godos un generoso acuerdo -algo demasiado generoso a ojos de Belisario-: el derecho a mantener un reino independiente en el noroeste de Italia, pero a condición de que lo compensaran con un tributo consistente en la mitad de su tesoro para el Imperio.

Belisario transmitió el mensaje a los godos, aunque él mismo no lo aprobase. Los godos, que no confiaban en Justiniano, temían una emboscada, pero, dado que en su opinión Belisario se había comportado tan bien tras la reconquista de Italia, aceptaron reconocer este acuerdo si Belisario daba su aprobación. Esta situación condujo a un impasse.

Una facción de la nobleza goda cedió: decretando que su propio rey, Vitiges, que acababa de ser vencido, era un cobarde, y que necesitaban un nuevo soberano, se volvieron hacia Belisario. Erarico, su jefe, ofreció la corona a este último. Belisario era un soldado fiel a Justiniano y no un hombre de Estado. Hizo como que aceptaba el ofrecimiento, volvió sus pasos hacia Ravena para hacerse coronar, pero rápidamente hizo detener a los jefes godos. Acto seguido, reclamó la totalidad de su reino para Bizancio.

Justiniano estaba furioso: los persas habían atacado el Imperio de Oriente en el este, y él deseaba que un Estado neutral y estable sirviera de tope entre la frontera de sus posesiones occidentales y el reino de los francos. En efecto, estos últimos eran extraños y parecían hostiles en opinión de la corte oriental.

Belisario fue entonces convocado y enviado a Oriente contra los persas, dejando a un oficial bizantino, llamado Juan, como gobernador temporario de Italia.

En 545, cuando por fin pudo regresar a Italia, se encontró con una situación considerablemente cambiada: Erarico había sido asesinado y la facción pro-romana de la élite goda, derribada.

Los ostrogodos eligieron como nuevo jefe a Totila, un brillante general que había recuperado toda la Italia del Norte y expulsado a los Bizantinos fuera de Roma.

Belisario entonces volvió a tomar la ofensiva: engañó a Totila para retomar Roma, pero perdió de nuevo la ciudad luego de que Justiniano, celoso y temeroso de su poder, le cortase el aprovisionamiento y los refuerzos. El general, avejentado, se vio entonces obligado a asegurar la defensa por sus propios medios.

En 548, Justiniano lo reemplazó por el general eunuco Narsés, en quien tenía mayor confianza. Narsés no decepcionó a Justiniano.

Totila fue salvajemente asesinado tras la batalla de Taginae (Gualdo Tadino) en julio de 552, y sus partidarios Teya o Teias (Theias), Aligerno, Escipuarno y Gibal fueron muertos o se rindieron luego de la batalla de Mons Lactarius en octubre de 552 ó 553.

Widhin, el último jefe del que tenemos testimonio del ejército gótico se rebeló a finales de los años 550s con una ayuda militar mínima de francos y alamanes. La sublevación no tuvo consecuencias: los ostrogodos se sublevaron en Verona y en Brescia, pero la revuelta terminó con la captura de su jefe en 561. Finalmente, Widhin fue conducido para ser ejecutado allí en 561 ó 562. Una minoría, sumisa a los bizantinos y convertida al cristianismo, sobrevivió en Ravena.

Tras esta última derrota, la denominación de ostrogodos cayó en el olvido. La nación prácticamente se disolvió a la muerte de Teodorico. La posibilidad de formar en Italia un Estado reuniendo elementos romanos y germánicos, como los que surgieron posteriormente en Galia, en España y posteriormente en las regiones de Italia bajo la soberanía de los lombardos, fue asimismo perdida.

Reyes Ostrogodos

Aunque, sin duda, el rey ostrogodo más conocido fue Teodorico el Grande, la historia de este pueblo no puede comprenderse sin el resto de monarca. A continuación te dejamos una lista de todos los reyes ostrogodos:

  • Desconocido-447: Vandalario
  • 447-469: Valamiro
  • 469-474: Teodomiro
  • 474-526: Teodorico el Grande
  • 526-534: Atalarico
  • 534-536: Teodato
  • 536-540: Vitiges
  • 540-541: Hildibaldo
  • 541-541: Erarico
  • 541-552: Totila
  • 552-553: Teya.

La religión de los ostrogodos

Al igual que otros pueblos germánicos, los ostrogodo en su origen no profesaron el cristianismo, pero con la aparición en Europa del obispo Ufila en el siglo IV, descendiente de godos por línea materna y cristiano de nacimiento, los pueblos bárbaros fueron convirtiéndose al arrianismo. Los ostrogodos no fueron la excepción.

El arte ostrogodo 

Tanto Teodorico como Amalasunta restauraron un gran número de obras romanas, tales como acueductos, vías, calzadas, anfiteatros, etc. De hecho, muchas de las obras romanas que han llegado hasta nosotros en buen estado ha sido gracias a las restauraciones que en su día hicieron estos reyes ostrogodos. En cualquier caso, no dejan de ser restauraciones. Sin embargo, obras godas propiamente dichas hay dos: el palacio de Teodorico en Rávena y el mausoleo de Teodorico y Amalasunta en la misma ciudad.

Palacio de Teodorico

Teodorico lo que hizo fue imitar el tipo de palacio ciudadano romano (de los del interior de la ciudad). Este palacio ha sido muy reformado en épocas posteriores como en la bizantina, por lo que su apariencia ha cambiado desde su creación. Aun así conserva la estructura original.

Palacio de Teodorico el Grande
Palacio de Teodorico el Grande en Rávena

Se trata de un palacio de dos pisos con uno inferior, dedicado a la administración del palacio, etc., y otro piso superior con ventanales que comunicaban con grandes salones para fiestas y en el centro de las arcadas había una gran balconada desde donde se asomaba el soberano.

Mausoleo de Teodorico y Amalasunta

La propia apariencia es de aspecto paleocristiano romano, pues parece tener planta centralizada con cúpula. Sin embargo, presenta también elementos ostrogodos: gruesos muros a base de sillares de piedra tallados. No está hecho en ladrillo ni piedra, pues Teodorico lo que pretende es que el edificio dure y para ello usa el material más duro del momento, la piedra. Pretende que el edificio sea tan fuerte que incluso la cúpula está hecha de una sola pieza de piedra tallada «Barbarismo ostrogodo».

Mausoleo de Teodorico el Grande
Mausoleo de Teodorico el Grande

El error de Teodorico es que no se hizo un estudio previo del terreno ni se hizo un buen cimentaje, y por el gran peso del edificio, éste se hunde. Podríamos ver en este edificio el antecedente del futuro románico: fuerte, grueso, inincendiable. Tiene dos pisos: el primero decagonal y arquitrabado. El segundo es circular con la cúpula encima, que sólo cubre este segundo piso, por lo que la planta no está centrada. El único adorno exterior es el friso bajo la gran cúpula monolítica formado a base de “pinzas ostrogodas”, que debía ser algo típico ostrogodo. Estas pinzas representaban a los soldados ostrogodos, uno tras otro sin fin, simbolizando el enorme tamaño del ejército ostrogodo, que realmente no era ni mucho menos tan grande. Hoy no se conservan ni la tumba de Teodorico ni la de Amalasunta. Lo que sí hay en la segunda planta es una bañera romana bajo la cúpula que se halló por los alrededores y se colocó allí.

Fuentes y referencias:

Además de los ostrogodos también tenemos:

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Los ostrogodos fueron un pueblo germánico, originalmente englobado en los godos, que terminó haciéndose con el control de Italia entre los siglos V y VI. Su rey más destacado fue Teodorico el Grande.
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