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Imperio Carolingio

Imperio Carolingio

¿Qué es el Imperio Carolingio?

Grosso modo podemos dar una definición de Imperio Carolingio como el imperio creado por los francos y que dominó Europa central y occidental en el siglo IX, en plena Alta Edad Media. Recibe este nombre porque a cuyo frente se encontraba la dinastía carolingia, cuyo primer emperador fue Carlomagno.

¿Cuándo se fundó el Imperio Carolingio?

Podemos considerar que el Imperio Carolingio se fundó el día de navidad del año 800, cuando el Papa León III coronó a Carlomagno emperador en la Basílica de San Pedro de Roma, con la intención de erigirlo en defensor de la cristiandad.

¿Cúal fue la capital de los carolingios?

La capital del Imperio Carolingio fue Aquisgrán, la ciudad más occidental de la actual Alemania, cerca de la frontera con Bélgica y Países Bajos, en el distrito de Colonia. En esta ciudad Pipino el Breve mandó construir un castillo que posteriormente Calomagno amplió. Aquisgrán fue la ciudad donde nació Carlomagno y en la que posteriormente establecería la capital de su imperio.

Características del Imperio Carolingio

Las principales características del Imperio Carolingio radican en su organización, dividido en tres tipos de territorios: marcas, condados y ducados; la importancia de la ganadería y la agricultura como motores económicos, mientras que el comercio era bajo debido al mal estado de las comunicaciones; la fuerte jerarquización social con nobles y vasallos, aunque la mayoría de la población eran campesinos.

Introducción

Se piensa que los poderes efectivos de Carlomagno derivaron del band militar y del munt judicial, ambos de tradición germánica, al igual que los vínculos personales que ligaban a los hombres libres con el rey y que los guerreros renovaban en asambleas anuales. Parece claro que Carlomagno admitió la variedad del Imperio, reconociendo el principio de la personalidad de las leyes en los territorios del Imperio Carolingio.

La administración en el Imperio Carolingio

La principal preocupación de Carlomagno fue la de establecer una administración sólida, igual y centralizada en todos los territorios que conformaban el imperio Carolingio. Intentó controlar las comunidades de hombres libres, sus tribunales, sus jefes de centena e imponerles una misma regla moral, extendiendo estas instituciones francas a los países extranjeros recientemente conquistados para el Imperio Carolingio.

En cada condado, el conde o comes, era el lugarteniente del rey. Además, era el administrador, presidía el tribunal y dirigía al ejército. Excepto el corazón del reino, que estaba gobernado por el rey, en el resto del Imperio Carolingio se formaron amplios gobiernos provinciales sometidos a los condes. En las fronteras se crearon marcas, unidades territoriales-administrativas y verdaderos gobiernos militares a cuyo frente estaba un conde especial o margrave que tenía amplia libertad de actuación, aunque siempre sometidos a los missi dominici o enviados reales. Estas marcas tenían como objetivo servir de tapón ante posibles invasiones extranjeras y como avanzadilla para futuros asentamientos e incursiones ofensivas.

Con frecuencia, Carlomagno tuvo que confiar con frecuencia los gobiernos provinciales y de frontera a miembros de la nobleza local, ya que eran los únicos a los que obedecía la población. Pero dueños de importantes propiedades territoriales y apoyados por amplias clientelas, esta nobleza pronto consiguió independizarse y hacer que estos cargos fuesen hereditarios y transmitirlos a sus hijos. Así las cosas, el emperador se vio obligado a mandar enviados a inspeccionar estos dominios del imperio carolingio.

Las relaciones exteriores

Si el imperio Carolingio era la potencia dominante en Occidente, el imperio Bizantino lo era en Oriente. Sin embargo, existían otra serie de reinos y potencias menores con los que los carolingios entraron en contacto con los pueblos germánicos situados al otro lado del Rhin, los lombardos en Italia y los territorios del papado en torno a Roma. Las relaciones con estos dos últimos pasaron por diferentes fases, aunque los carolingios siempre se movieron por sus propios intereses.

La Iglesia y el Imperio Carolingio

Carlomagno dirigió y protegió a la Iglesia del Imperio Carolingio de abusos, herejías y de los enemigos no cristianos. Se redactaron los Libri Carolini según la voluntad del emperador y en los que se atacaba a los teólogos del Concilio de Nicea y se acusaba a los emperadores bizantinos de querer reinar como seres divinos. Por otro lado, el emperador decidía la elección de cada obispo y los empleaba dándoles todo tipo de cargos. Los obispos, junto a los condes, eran instruidos en el palacio a donde llegaban sabios de la época.

Cultura del Imperio Carolingio

Carlos, atrajo a su palacio a cambio de grandes sumas de oro a intelectuales extranjeros como Alcuino de York, el erudito anglosajón que pretendía que el Imperio Carolingio se convirtiese en la nueva Atenas o Roma; el hispánico Teodulfo, quien mandó construir el oratorio de Germigny-des-Prés, una de las pocas obras arquitectónicas carolingias que se conservan en pie; Paulo Diácono o Pablo de Pisa.

Carlomagno impulso de manera consciente el enriquecimiento cultural del imperio, sobre todo alrededor de Aquisgrán. Sin embargo, esta corriente no le sobrevivió al propio Carlomagno, y a su muerte sus sucesores no continuaron con esta política.

Las artes en el Imperio Carolingio

Para Carlos, lo esencial era formar buenos administradores y obispos y proporcionarles documentos de trabajo, especialmente jurídicos, a los que debían adaptarse.

Los sabios de la corte carolingia se esforzaron por precisar las reglas de la gramática, en la mayoría de los casos atendiendo a una simple imitación de los modelos antiguos. Se produjo una reforma de la escritura, con la famosa escritura carolina, que facilitaba la copia y lectura de textos. Fueron reescritos y copiados varias obras de Gregorio Magno, de Padres de la Iglesia, manuales litúrgicos o de derecho canónico. Más que por crear, los eruditos del Imperio Carolingio se dedicaron en citar y copiar.

Lo que se pretendía era atesorar conocimientos y darlos a conocer. Al mismo tiempo, desde la Iglesia se intentó que entre sus filas se aprendiese latín y se impulsaron las culturas locales con un cierto reconocimiento de las lenguas vernáculas. Así, por ejemplo, los «Juramentos de Estrasburgo» prestados en el 842 recogen los primeros vestigios de la lengua francesa y alemana.

La aristocracia

El emperador se esforzó en luchar contra la influencia de los condes y de la nobleza local, estableciendo en las provincias a sus propios vasallos, a quienes concedía beneficios y tierras de dominio real. Sin embargo, la nobleza carolingia poco a poco suplanto a la aristocracia provincial, convirtiéndose en infieles que solo buscaban acumular cargos y fortuna. De tal forma que puede decirse que la obra administrativa de Carlos al frente del Imperio Carolingio fue un fracaso, que solo su recia personalidad consiguió mantener una apariencia de solidez, pero después de él, el edificio se derrumbó.

El ejército y las fronteras carolingias

A la muerte de Carlomán I, Carlomagno reunificó el país y lanzó una ofensiva contra los pueblos fronterizos, principalmente vikingos, eslavos, ávaros lombardos y musulmanes. Con más o menos esfuerzo Carlomago consiguió derrotarlos, pasando los aváros y los lombardos a engrosar las filas del ejército carolingio.

El ejército estaba compuesto por un núcleo central de caballería pesada protegida con armaduras y equipados con lanzas, escudo circular y espada larga. Junto a ellos, el grueso del ejército estaba compuesto por la infantería, en su mayoría campesinos libres armados con jabalinas y arcos.

El principal avance de esta época en el terreno militar se produjo en el forjado de espadas, desarrollándose una técnica que conseguía unas armas más largas, templadas y equilibradas, lo que confería a estas espadas mayor fortaleza y maniobrabilidad. Estas características de las espadas carolingias hicieron que fuesen imitadas e importadas por los enemigos de los francos: vikingos y musulmanes.

La economía del Imperio Carolingio

El Imperio Carolingio era un imperio de tierra, dedicado a producir solo para su propia subsistencia y en donde además se abandonó la acuñación del oro.

El comercio

En realidad el comercio había decaído ya unos años antes de Carlomagno, quien intentó mantener abiertas grandes rutas estratégicas terrestres, así como numerosos puestos militares que luego se convertirían en centros de evangelización e importantes paradas mercantiles. Todas estas rutas se mantuvieron muy activas. Hasta el punto que varios historiadores han defendido que en tiempos de Carlomagno se superó el estancamiento del comercio.

La agricultura, ganadería y artesanía

La tierra siguió siendo la principal fuente de riqueza del Imperio Carolingio. La villa, heredada de tiempos anteriores y fortalecida con las invasiones germánicas fue la explotación típica de los tiempos carolingios.

El corazón de lo constituye la curtis, el lugar de residencia del señor y centro de administración y explotación. Normalmente se encontraba protegidas por empalizadas cerradas con puertas de piedra. Además de las habitaciones del señor, la curtis comprendía las habitaciones de criados y esclavos, establos, talleres, graneros, bodegas, etc. Los trabajos de la tierra eran realizados por esclavos domésticos, aunque estos también podían trabajar la madera, el hierro, el cuero o las telas.

Al margen de las villae, subsistieron en el Imperio Carolingio, sobre todo fuera de lo que fue el núcleo original del reino franco, importantes comunidades de campesinos, pequeños propietarios de tierras libres. De esta época se conservan las Capitular de Villis, un compendio redactado por el emperador en el que se recogen sus instrucciones  para la administración y explotación de tierras.

La caída del Imperio Carolingio

El esfuerzo centralizador de Carlomagno acabará a su muerte debido a la dinámica interna del sistema imperial a la fuerza desmembradora de las provincias limítrofes.

A su muerte le sucedió su único hijo legítimo vivo, Ludovico Pío, pero después de este el territorio se dividió entre sus herederos tal y como era tradición entre los pueblos germanos. A su vez, varios territorios comenzaron un proceso de distanciamiento del imperio, especialmente a partir del reinado de Carlos el Gordo en torno al 888. Por si fuera poco, en los siglos IX y X el imperio sufrió ataques externos de vikingos, húngaros y piratas sarracenos que lo debilitaron internamente.

Fuentes y referencias

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El Imperio Carolingio fue un imperio creado por los francos y que dominó Europa occidental y central durante el siglo IX. Fundado por Carlomagno, se convirtió durante un siglo en el principal defensor de la Cristiandad. ¡Entra y descubre más sobre el Imperio Carolingio!
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Decarlomagno.info