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Carlomagno y el Imperio Carolingio

Carlomagno, emperador de Europa

Carlomagno, el rey franco que vivió entre el 748 y el 814 y dominó toda Europa, consiguiendo en sus manos gracias a su habilidad política y guerrera un vasto territorio que iba desde los Pirineos hasta el mar Báltico y desde el mediterráneo francés hasta los ríos Oder y Danubio. El día de navidad del año 800 fue coronado por el Papa como emperador de toda la cristiandad, reuniendo en sus manos un poder hasta entonces inimaginable.

Carlomagno y su época I: Personajes

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Carlomagno y su época II

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Fuentes para el estudio de Carlomagno

Probablemente el monarca medieval más conocido sea Carlomagno, en parte debido a que al contrario que para otros monarcas de su tiempo, las fuentes que disponemos sobre él son abundantes. Disponemos de una descripción de su vida realizada por Eginardo, un noble que llegó a la corte de Carlomagno a finales del siglo VIII y que supo ascender rápidamente. Eginardo compuso su Vita Karoli Magni tan solo 10 años después de la muerte del emperador, por tanto, nos ofrece información bastante fiable, aunque también debemos suponer que habría aspectos que callaría y su exposición se encuentra viciada por determinados estereotipos. Por ejemplo, Eginardo renuncia a poner de relieve las virtudes cristianas y se centra en las características de su personalidad, o renuncia a hablar de la niñez y juventud de Carlomagno para no tener que dar detalles de los enfrentamientos que se dieron dentro de la propia dinastía carolingia.

Pero para completar la información que ofrece Eginardo disponemos de los textos de otros biógrafos y cronistas medievales y textos que reflejan sus hechos políticos y pueden ayudarnos a comprender mejor la forma de actuar y pensar de Carlomagno.

Aspecto físico de Carlomagno

Gracias a la obra de Eginardo sabemos incluso cómo era físicamente Carlomagno. De constitución ancha y poderosa, el emperador medía más de 1,80 m., tenía el pelo gris y una gran nariz, el cuello corto, el vientre prominente y la voz en falsete. Hasta unos cuantos años antes de su muerte gozó de una buena salud, pero al final de su vida sufrió accesos de fiebre y llegó a cojear.

Aspectos de la personalidad de Carlomagno

Eginardo no pretende describir cómo era la personalidad de Carlomagno, pero en muchas ocasiones lo podemos adivinar por sus palabras. Así parece que el rey de los Francos y posteriormente emperador era terco, inclinado a los excesos y con impulso a ser siempre el centro de atención en las reuniones colectivas. Tenía un apetito desmedido y un carácter extrovertido que le hacía gozar de una gran locuacidad. Para terminar, también podemos indicar que Carlomagno gustaba vestir con ropas sencillas y sólo vestía de gala en las celebraciones importantes.

Gustos y aficiones

Sabemos que Carlomagno, al igual que muchos reyes y monarcas, era aficionado a la buena comida, tras la cual le gustaba descansar dos o tres horas. Por las noches practicaba la lectura y su deseo de aprender le llevó a relacionarse con las ciencias de su época como la astronomía, y durante las comidas hacía que le leyeran obras de San Agustín y hechos antiguos, así como escuchar música. Le gustaba la equitación y la caza, el vapor de los manantiales de agua caliente y nadaba con frecuencia, práctica en la que llegó a adquirir gran habilidad.

Carlomagno en su juventud

Carlomagno, el hijo mayor de Pipino el Breve, nació el 2 de abril del 748. Al nacer su padre era el mayordomo de palacio más poderoso, pero no la única persona con poder del reino. Pipino el Breve anuló al rey merovingio, consiguió apartar a los rivales de su familia y se hizo coronar rey.

Pipino escogió para su primer hijo Carlos, recordando así a Carlos Martel, su padre y abuelo del joven Carlos. Sabemos poco de los primeros años de vida de Carlomagno. A finales del 753 apareció por primera vez en público con motivo de la visita del Papa Esteban II. En julio del 754 fue consagrado rey junto a su padre y hermano por el mismo Papa, aunque los dos hermanos no adquirirían la corona hasta la muerte de su padre.

Al menos desde el 760 Carlomagno ya participaba en las tareas del gobierno. Pipino pronto dejaría que sus dos hijos actuaran por sí mismos y en la asamblea de Worms en el 763 les concedió la administración de algunos condados. Poco antes de su muerte Pipino reguló todos los detalles de la sucesión al trono. Dividió el reino entre sus dos hijos. El territorio que le correspondió a Carlomagno iba desde el suroeste de los Pirineos hasta más allá del río Rin.

La llegada al trono

El 24 de septiembre del 768 moría Pipino el Breve y fue enterrado en Saint-Denis, el panteón más importante de los reyes merovingios y donde también descansaba su padre, Carlos Martel. Dos semanas más tarde, el 9 de octubre, día de San Dionisio, patrón de los monarcas francos, fueron coronados Carlomagno en Noyon y Carlomán en Soissons.

Pero al poco tiempo surgieron las disputas entre hermanos. Cuando no había transcurrido ni un año de su ascenso al trono, Carlomagno se quedó con toda la parte de Aquitania, saltándose el deseo de su padre de dividir la región entre los dos hermanos, lo que dio lugar a un conflicto entre ambos.

Carlomagno se había sentido perjudicado por el reparto paterno, además, sentía que sus territorios estaban separados geográficamente de Italia, y por tanto de Roma y el Papa. Aquitania se reveló como una herencia problemática que se levantó contra la ocupación de los francos. Carlomagno reaccionó rápidamente y pidió ayuda a su hermano, pero no obtuvo respuesta de este. A pesar de todo Carlomagno pudo solucionar el problema con relativa facilidad y se llegó a una reconciliación entre hermanos, algo que alegró al Papa Esteban III, quien suponía que Carlomagno y Carlomán le ayudarían contra el rey lombardo Desiderio. Sin embargo, nuevamente surgirían las tensiones entre ambos que impidieron una acción conjunta en Lombardía.

El enfrentamiento entre Carlomagno y su hermano Carlomán

Ante esta situación de enfrentamiento entre Carlomagno y Carlomán, Bertrada, la madre de ambos se dispuso a intervenir. Bertrada se decantó por apoyar a Carlomagno y concibió un plan para que este se casase con una hija de Desiderio, el rey lombardo. El hecho de que Carlomagno ya estuviese casado no suponía ningún problema, pues la Iglesia aún no podía imponer la indisolubilidad del matrimonio.

Este nuevo enlace estuvo acompañado de otra alianza política con el duque Tasilón III de Baviera que dejaron a Carlomán aislado. Ahora Carlomagno se disponía a intervenir en Roma, por lo que su hermano, Carlomán, envió una embajada al Papa para proponer una alianza. Pero Carlomagno no lo permitió y obligó a su nuevo aliado, Desiderio, a que realizase concesiones ante el Papa para evitar que este se aliase con su hermano.

El conflicto finalmente terminó debido a la muerte de Carlomán, el 4 de diciembre de 771, de manera prematura con tan solo 20 años. Nada más enterarse de la noticia Carlomagno se dirigió a Laon, donde recibió a los grandes del reino de su hermano y le prestaron juramento de fidelidad, a pesar de que Carlomán había dejado como herederos dos hijos que aún eran muy pequeños.

Carlomagno. Monarca de un reino unificado

De golpe, Carlomagno se convirtió en soberano de todo el reino franco. Mientras tanto, Gerberga, la viuda de Carlomán, huyó con sus dos hijos a Lombardía, el único lugar cercano al reino franco al que podía huir, esperando que el rey Desiderio les prestase ayuda. Esto trastocó el mapa de alianzas. Desiderio acogió a Gerberga, pues le interesaba que el reino de los francos se encontrase dividido, convirtiéndose de inmediato en enemigo de Carlomagno.

Carlomagno reaccionó repudiando a la hija de Desiderio, lo que equivalía a una declaración de guerra contra los lombardos. Sin embargo, ambos oponentes no emprendieron acciones de manera directa, sino que se dedicaron a asegurar sus posiciones. En primer lugar, Carlomagno buscó otra esposa con la que conseguir una alianza estratégica. La nueva esposa la encontró en Hildegarga, perteneciente a la casa ducal de Alamania y prima del duque bávaro Tasilón.

En el 772 Carlomagno emprendió una campaña militar contra los sajones. Con esta acción ofrecía a los nobles de su reino la posibilidad de una nueva empresa militar victoriosa con la que reforzar su posición, pero es que además se apoderó de un rico botín, principalmente oro y plata, que pasó a formar parte del tesoro real y le sirvió para pagar los favores contraídos con sus seguidores y conseguir el apoyo de nuevos nobles.

Ya en el año 773 a Carlomagno le llegó una petición de ayuda del Papa Adriano, que se negaba a coronar como reyes a los hijos de Carlomán y recibía las amenazas de Desiderio, quien llegó a ocupar zonas del territorio de Roma. Carlomagno intentó entablar negociaciones con Desiderio, pero no se llegó a ningún acuerdo. Finalmente, una maniobra de los francos obligó al rey de los lombardos a retirarse y resguardarse dentro de las murallas de Pavía, la capital del reino. El hijo de Desiderio se llevó consigo a la familia de Carlomán a Verona, donde finalmente serían capturados. No sabemos que suerte corrieron los hijos y la mujer de Carlomán.

Carlomagno volvió a Pavía y tras medio año de asedio partió a Roma, donde fue recibido por el Papa Adriano y renovó la Donación de Pipino, que garantizaba las posesiones del Papa en Italia Central. Carlomagno volvió regresó a Pavía en abril, estrechando el asedio sobre una capital lombarda que finalmente se rindió, aunque el hijo de Desiderio, Adalgiso, consiguió escapar al Imperio Bizantino. Carlomagno se apoderó del tesoro real y tomó el título de rey de los lombardos, acabando con la independencia del último gran reino no franco de Europa continental.

La expansión del reino hacia el este

Como decíamos anteriormente, en el año 772 Carlomagno emprendió una primera campaña militar contra los sajones, una federación de pueblos que no tenían un rey común, sino que se hallaban divididos en clanes y grupos con sus respectivos líderes. El único vínculo entre todos ellos era una asamblea anual, a la que acudían los dirigentes con su séquito. Las tribus sajonas en tiempos de guerra también tenían un mando supremo, aunque durante el enfrentamiento con el reino Franco no tuvieron un dirigente militar único.

Mientras Carlomagno sometía al reino lombardo entre el 773 y 774 los sajones asaltaron varias iglesias del reino franco. A su regreso de Italia Carlomagno envió las tropas contra los sajones. La destrucción iglesias obligaron al monarca franco a intervenir en su función de protector de la cristiandad.

Lo que no sabemos es si la campaña de Carlomagno iba dirigida contra todos los sajones o solo contra algunos. Tal vez ni el propio Carlomagno lo sabía, pues si no hubiese calculado mejor la dificultad de la campaña que se disponía a emprender. Las primeras maniobras tuvieron lugar en los territorios fronterizos del sur del reino. Los sajones organizaron su resistencia de forma conjunta y Carlomagno tuvo que enfrentarse a tres grandes grupos al principio.

Poco a poco Carlomagno comenzó a obtener victorias sobre las tribus sajonas, incluso llegó a pensar que los sajones habían sido definitivamente sometidos, por lo que aceptó la petición de ayuda del gobernador musulmán de Zaragoza contra el emir de Córdoba. Al llegar a Zaragoza se encontró con que su aliado ya no era el gobernador, por lo que se volvió, pero en su retirada decidió demoler las murallas de Pamplona. Los vascos cristianos, encolerizados por este hecho atacaron la retaguardia franca en los Pirineos. Un acontecimiento que se hizo famoso gracias al “Cantar de Roldán”.

Los sajones aprovecharon la ausencia de Carlomagno con su marcha a Zaragoza para ganar posiciones. Tras años de expansión del reino Franco por primera vez parecía que el poder del reino había llegado a su límite. El año 778 se rebeló como un año de crisis. Carlomagno reaccionó a esta crisis enviando sus tropas al río Rin, pero no fue hasta unos años después, tras mucho esfuerzo, cuando consiguió doblegar a los sajones. Estas campañas, con sus consiguientes alianzas políticas y estrategias calculadas le reportaron a Carlomagno la expansión de las fronteras de su reino hasta el territorio de los bávaros y sus vecinos los ávaros.

Las relaciones entre Carlomagno, el Papa y el emperador bizantino

Gracias a sus victorias sobre sajones, bávaros y ávaros, Carlomagno se convirtió en el monarca cristiano más poderosos, descontando al emperador bizantino. En el siglo VIII el dominio bizantino en occidente estaba reducido a algunos puntos fuertes de la costa dálmata e italiana. Sus posesiones de mayor significado eran Sicilia y el exarcado de Rávena, cuyo exarca era el máximo representante del emperador de Bizancio en Occidente.

Según la ordenación política del momento, el papa de Roma consideraba al emperador de Oriente como su superior, aunque existían reticencias. Poco a poco los Papas pudieron anular las competencias de Bizancio. El rechazo a Oriente se acentuó por las disputas que Roma debía pagar a Bizancio, pero las relaciones se deterioraron aún más cuando el emperador bizantino, León III el Isáurico, prohibió el culto a las imágenes, práctica a la que seguía fiel el Papa de Roma.

Además, desde mediados del siglo VIII Roma había estrechado lazos con el reino de los francos, aunque el Papa Adriano siempre vio con recelos a Carlomagno. En estos años las relaciones entre Roma y los francos estarán marcadas por el tacticismo político. El rey franco era, de hecho, el protector de la cristiandad, pero que hubiera aumentado sus dominios hasta las mismas puertas de Roma inquietaba al Papa. La conquista de Italia por parte de Carlomagno tampoco gustó al emperador bizantino, quien incluso acogió en Constantinopla al hijo del rey lombardo derrotado.

En el año 795 muere el Papa Adriano y Carlomagno intentó que el nuevo Papa, León III, se dedicase únicamente a rezar y él a defender la cristiandad. Finalmente, las tensiones entre León III y la aristocracia, conllevaron una revuelta en Roma contra el Papa el 25 de abril del 799. Durante una procesión el Papa fue apresado y maltratado. Este episodio era el acontecimiento perfecto para que Carlomagno interviniese en su papel de defensor de la cristiandad. El Papa, atemorizado por sus adversarios de Roma coronó a Carlomagno como emperador en la misa del día del gallo del año 800. En la fórmula escogida por el Papa era el propio pontífice quien concedía el Imperio al emperador que representaba al pueblo. Esto fue objeto de discusión en la Edad Media, porque ¿quién poseía la autoridad hegemónica sobre el pueblo cristiano? ¿el papa por ser cristiano o el emperador por ser pueblo?

Carlomagno y el imperio

El ascenso de Carlomagno al rango de emperador no solo tuvo consecuencias en el ámbito exterior, sino también en la política interna del reino. En el año 802 se promulgaron unas disposiciones para promover una adhesión de toda la población al imperio bajo el juramento al nomen caesaris. Este mismo año no sólo se hizo jurar fidelidad a toda la población del imperio, sino que también se desarrolló una importante actividad legisladora.

Carlomagno hizo que se pusieran por escrito por primera vez las leyes tradicionales de francos, frisios, sajones y turingios, y las leyes de bávaros y alamanes se añadieron en forma de capitulares. Pero estas leyes, en definitiva, tenían que hacerse cumplir. Para ello se exportó el condado como unidad administrativa en las zonas recién sometidas.

Carlomagno también se esforzó por mejorar las relaciones sociales. Mediante una reforma del sistema judicial pretendió mejorar las condiciones de los pobres y desprotegidos; creó una instancia intermedia para vigilar a los dignatarios locales que produjo, como resultado final, que el control efectivo de los dignatarios solo lo podía ejercer el emperador, el propio Carlomagno, por lo que siempre tenía que estar viajando.

La corte de Carlomagno se estableció en numerosos palacios reales, monasterios y en otras sedes episcopales. La organización de la corte real fue tomada de los merovingios, aunque desapareció el cargo de mayordomo de palacio, un cargo con demasiado poder que había hecho posible que los mismos carolingios sustituyesen a los reyes merovingios. Con regularidad se convocaban asambleas que cumplían la importante función de mantener vivos los vínculos entre el soberano y los grandes religiosos y nobles de sus dominios.

En materia económica y militar Carlomagno también introdujo reformas. Fueron duraderas sus medidas respecto a la cuestión monetaria, porque consiguió un derecho exclusivo del rey a acuñar moneda, de manera que solo las cecas reales y otras que tuviesen la autorización real podían producir monedas.

Pero Carlomagno también le dedicó atención a la ciencia y a la educación. El reino de Carlomagno se encontraba en una situación de crisis por lo que respecta a su política educativa. Los últimos tiempos de los merovingios habían sido nefastos en lo concerniente a la educación y a las ciencias. Por eso ahora surgió la idea de convertir la formación intelectual de la Antigüedad en norma, y en su corte no era difícil encontrar a los hombres de letras más importantes de la cristiandad occidental.

El imperio tras la muerte de Carlomagno

Ya con su sucesor, su hijo Ludovico Pío, el imperio entró en decadencia, aumentadas por las disputas sucesorias de los hijos de este. A la muerte de Ludovico Pío sus hijos se enfrascaron en una batalla por el control del territorio que terminó con las firma del Tratado de Verdún, por el cual el antiguo imperio quedaba dividido en tres partes.

¿Dónde se encuentra la tumba de Carlomagno?

Tras su muerte, el sepelio se realizó en la catedral de Aquisgrán, capital del Imperio, pero el lugar en el que se encuentra la tumba de Carlomagno es uno de los grandes enigmas de la historia. En un primer momento parece que fue enterrado en la capilla palatina de la catedral que el mismo mandó construir, pero es posible que cuando Aquisgrán dejó de ser la capital del Imperio esta fuese movida a otro lugar.

Fuentes y referencias

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Carlomagno, uno de los grandes personajes de la Edad Media, se convirtió en emperador de Europa en la navidad del año 800 tras su coronación por el Papa de Roma. ¡Entra y descubre más sobre su figura!
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